jueves, 24 de marzo de 2011

El norte de África; ¿Nueva preocupación para Occidente?



Libia no hacía parte del grupo de países considerados en peligro o preocupantes según los expertos que elaboran los indicadores de estados fallidos. Para Failed State Index, del Fondo para la Paz, el índex más reconocido, el país se encontraba ubicado en la posición 111 para finales de 2010 por encima de muchos de América Latina como Colombia, México, Nicaragua, Venezuela y otros tantos de África y de Asia. En posición parecida lo catalogaron los expertos que elaboraron el Index of State Weakness in the Developing World (2008)  de Brooking Institution y el Global Report del Systemic Peace Organization (2009). Tres de las clasificaciones más conocidas en la materia de debilidad del Estado.  Hoy, al iniciar la primavera de 2011, la situación es distinta y demuestra que la mirada de “laboratorio” de muchos expertos se queda corta –por decir lo menos- ante los eventos sociales.  Pero no es solo el caso de Libia, otros países del norte de África fueron  clasificados por los expertos como una zona con dificultades moderadas fuera del cinturón de riesgo de conflicto o al menos con mucho menos riesgo que otros casi cien países evaluados. Hay que recordar que los llamados estados fallidos son identificados como “amenazas a la estabilidad mundial” entendida esta como amenazas a la seguridad norteamericana y europea, amenazas que van desde el tráfico de armas nucleares y terrorismo hasta pandemias y refugiados.  Para los expertos la zona de mayor inquietud es la zona del  África Sudsahariana, en particular Somalia, Chad, Sudán, Zimbawe, RP Congo, Nigeria y Kenia, entre otros de países del centro de África.... sigue




Sin embargo hay que reconocer que los índex han fallado pero tan solo parcialmente. Si bien es cierto, no estaban dentro del rango rojo de los “preocupantes” algunos de los indicadores que ayudan a construir el índex del Fondo para la Paz sí evidenciaban que algo se estaba gestando al interior de estas sociedades.  Al analizar con detenimiento los indicadores que construyen el índex se encuentran algunas pistas para entender el estallido de estos pueblos.  Dentro de los temas que analizan[1] se observa como en estos países, desde Marruecos hasta Yemen, los pueblos se sienten inquietos especialmente por el nivel del subdesarrollo y desempleo, el declive económico, la situación de los derechos humanos y la  poca legitimidad del Estado.  Este malestar general se agrava por la presencia de otros factores, el primero de ellos es el poder la juventud y sus expectativas no resueltas. Cerca la mitad de la población activa se encuentra entre los 15 y los 29 años esto significa 100 millones de jóvenes en la región del norte de África y Oriente Medio que constituyen una presión demográfica, social y política, todo un reto para cualquier Estado; “…el potencial transformador de esta plétora juvenil no se está aprovechando adecuadamente y, lo que es aún más grave, la juventud árabe es en gran parte una población socialmente excluida de ámbitos cruciales como la educación, el empleo y la vivienda. Esta exclusión dificulta y dilata extraordinariamente su inserción productiva y social en un largo periodo de incertidumbre o de "espera", con un riesgo y frustración crecientes.” (Diario El País, feb2, 2011)
Esta fuerza es la que hoy ha estallado y busca oportunidades y  cambio. Sumada a la fuerza juvenil se encuentra la influencia de los medios de comunicación y el internet. El mundo es cada día más abierto a la información. A través de internet es posible conocer otras formas de vida de manera más fácil y rápida que antes. La juventud árabe tiene abierta esa ventana pero siente que no tiene la puerta para acceder a muchas de las realidades que observa a través de la pantalla de un computador. Las redes sociales son otro aspecto revolucionario, gracias a estas redes miles de jóvenes se han reunido y compartido sus inquietudes y molestias, incluso atravesando fronteras. La tecnología ha brindado también la forma de organizarse y manifestarse en contra de lo que ya no consideran legítimo. Para algunos analistas las revueltas representan la lucha por la dignidad personal y la libertad frente al destino de la propia vida.
Pero si bien las razones de las revueltas son válidas, la razones de la intervención internacional no tanto. ¿Proteger a la población? ¿Apoyar procesos democráticos? ¿Construir estados? El tema genera polémica. Lo que sí es seguro es que sabemos cómo inician las intervenciones pero nunca cómo acaban, ni los costos humanos ni financieros –tema que preocupa hoy a muchos norteamericanos-. ¿Hasta dónde llegará la intervención militar? ¿Quién asumirá los costos políticos?
La presencia extranjera en la región puede ser vista en un primer momento –para el caso de Libia- como una esperanza para un pueblo atacado por su gobernante, pero ¿luego? ¿Un intento por retomar el rol colonialista? ¿Otro ataque cristiano  al pueblo islámico? ¿Un abierto robo de los recursos naturales? Para estos pueblos la figura europea hace parte de su memoria reciente y es un riesgo para la Unión Europea y la Otan volver a la región. ¿Apoyar en la “construcción” de estado? En sociedades con fuerte tradición ancestral distinta al modo occidental de gobierno donde, como en el caso de Libia, las instituciones apenas si existen ¿será una opción viable “construir” democracia desde arriba , desde afuera? ¿Garantizará este apoyo la paz en la región? Las preguntas quedan planteadas ,las respuestas no son tan sencillas, nunca lo son cuando se trata de movimientos sociales. El laboratorio de la clasificación mundial de estados fallidos apenas es una sombra de aproximación a la realidad, poco nos puede decir del futuro de dichas sociedades.
Lo que sí es cierto es que la posición geopolítica de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto –justo en la costa sur del Mediterráneo- hace que el tema sea de gran preocupación para la Unión Europea. Revueltas políticas, guerras civiles y conflicto significa desplazados, inmigrantes, costos para toda la cuenca del Mediterráneo. Al parecer la frágil estabilidad política producto de la fuerza de poderes autocráticos y dictatoriales se ha roto por el cansancio de un pueblo que no recibe lo que espera del desarrollo y que quiere manifestar  sus deseos políticos. Pero ¿quieren derrocar a las monarquías? O ¿sólo abrir algunos espacios políticos?  Todos estos aspectos son todavía un misterio para los analistas occidentales y un riesgo para los poderes que intervendrán en la región. 
El rol de los Estados Unidos y Europa aún no está claro,  ni los alcances de la intervención;según la resolución de las Naciones Unidas el objetivo es “proteger”, pero aún no se sabe si dicha protección pase por la caída del coronel Gadafi , y ¿si no cae? ¿Establecerá la ONU una región bajo su protección de manera indefinida? ¿Creará la ONU un nuevo país al norte de África? Con el paso de los días el mundo tendrá algunas respuestas o quizás muchas sorpresas.


[1] Recordemos qué aspectos se tratan: presiones demográficas, refugiados, quejas de grupo, poco desarrollo, declive económico, legitimación del Estado, servicios públicos, derechos humanos, aparatos de seguridad, élites fraccionadas e intervención extranjera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este es el espacio para sus comentarios, bienvenidos: