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| The most Beatiful Mosque, Syria |
Se dice que una tradición se respetó por siglos en los múltiples conflictos que asolaron las tierras de Siria: Perdonar la vida de los músicos. La flauta, la cítara, las arpas de nueve o
más cuerdas, los címbalos, las tamboras hechas con piel de animal
representaban, de alguna manera, un lenguaje divino que debía ser protegido aún
en épocas aciagas e inciertas. No se
espera que esta tradición siga vigente; estos tiempos tan alejados de las viejas
tradiciones y de voces divinas han traído muerte y desolación a las
tierras y caminos de este país de Oriente Medio.
Siria,
conocida como cuna de civilizaciones, tiene tradiciones ancestrales. Su historia
reciente habla de la caída del imperio Otomano en 1918 –su liberación de los
turcos-, la posterior administración
francesa hasta 1947 cuando logra su independencia. Los años siguientes
transcurrieron entre la inestabilidad política y los golpes de estado hasta que
Hazef Al-Assad tomó el poder en 1971 para no dejarlo hasta su muerte en 2000
cuando asumió su segundo hijo Bachar Al-Assad. A partir del cambio de siglo la vida cotidiana en Siria
transcurría, como en las décadas anteriores, bajo la férrea tutela de la familia al poder y su
círculo cercano de la secta Alauita, sin embargo, una suma de eventos arrastraron al país al conflicto interno que hoy vive.
Las
consecuencias de la guerra civil no se limitan a sus fronteras, todo
el Oriente Medio y el mundo teme una explosión del conflicto de mayores proporciones
en una zona inestable, con odios religiosos e interétnicos, arsenales de armas
químicas y armas nucleares. El conflicto inició el 19 marzo de 2011 cuando un grupo de jóvenes, inconformes por la
situación social y económica y alentados por las manifestaciones previas en
Libia, Túnez y Egipto, se manifestaron pública y pacíficamente contra el gobierno de
Al-Assad, querían cambios y reformas económicas, mejorar el nivel de vida,
participar en las decisiones económicas y políticas, tener el derecho de protestar. Se cree que en ese
momento, la población no deseaba derrocar el régimen de Bachar Al-Assad sino acceder a reformas
políticas y sociales. No obstante, el
gobierno optó por contener cualquier connato de revuelta popular; las tropas y cuerpos de seguridad del régimen actuaron con violencia
extrema, ese día murieron cinco personas. Ante la respuesta gubernamental el pueblo reaccionó y se levantó en protestas masivas, para el 23 de marzo, ya cien personas había perdido la vida en los enfrentamientos con el gobierno. El país reaccionó a la represión con más manifestaciones y marchas, el gobierno volvió a responder con violencia.... El conflicto estaba servido.
Desde ese momento han muerto
entre 70 mil y 90mil personas, han migrado miles y se han desplazado más de un
millón de hombres, mujeres y niños, ha crecido el radicalismo y el sectarismo religioso, el estado ha colapsado y se teme el uso de armas químicas. Según la ONU seis millones de sirios necesitan apoyo
humanitario urgente. El conflicto se encuentra en un punto muerto entre
las partes, al parecer ni el régimen ni los rebeldes tienen la victoria de su
parte.
Los actores internacionales está preocupados pero paralizados, es una encrucijada por varias razones: Rusia y China se oponen a cualquier sanción de la ONU al gobierno de Al-Assad; Estados Unidos y la Unión Europea temen la radicalización religiosa de los opositores; Irán y de Líbano actúan mediante milicias y armas; Arabia Saudita y Catar apoyan a los rebeldes sunitas; Israel teme un panorma aún peor que Al-Assad, su enemigo histórico declarado. Mientras tanto el conflicto es una catástrofe humanitaria para los más de 20 millones de sirios que ven a sus jóvenes morir en los enfrentamientos y a su país hundirse en ruinas.
Los actores internacionales está preocupados pero paralizados, es una encrucijada por varias razones: Rusia y China se oponen a cualquier sanción de la ONU al gobierno de Al-Assad; Estados Unidos y la Unión Europea temen la radicalización religiosa de los opositores; Irán y de Líbano actúan mediante milicias y armas; Arabia Saudita y Catar apoyan a los rebeldes sunitas; Israel teme un panorma aún peor que Al-Assad, su enemigo histórico declarado. Mientras tanto el conflicto es una catástrofe humanitaria para los más de 20 millones de sirios que ven a sus jóvenes morir en los enfrentamientos y a su país hundirse en ruinas.
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| Infograma elaborado por la autora del blog. |
Fronteras adentro
Antes de su muerte el dictador optó por Bachar como su sucesor, una cara más amable para un régimen implacable. Así llegó Bachar de 34 años a reemplazar en 2000 al padre-dictador quien construyó desde 1970 un estado árabe socialista en representación del partido Baath. Sin preparación política pero con influencia occidental el nuevo líder no parecía lo suficientemente musulmán, ni bien preparado para enfrentar los retos que se avecinaban: la situación social y económica, la relación, siempre inestable con Israel; el apoyo a el Líbano, la relación con Occidente y los lazos con Irán, Turquía, Rusia y, hasta con Corea del Norte. Ante las dudas B. Alssad, recogiendo la herencia de su padre, se posicionó como un líder antioccidental, anti-israelí, cercano a Irán y al movimiento Hezbollá en Líbano.
Halez
Al-Asad, el padre, de origen Alauita, se
caracterizó, como se mencionó antes, por ser un líder populista y socialista, poco amigo de la
modernización y la diferencia política. Un ejemplo, aún en la memoria, se produjo en 1982, cuando ante
la inconformidad de un grupo de ciudadanos el gobierno ordenó la masacre de 10mil
civiles en la ciudad de Hama, la rebelión fue promovida por los Hermanos
Musulmanes, principal grupo opositor al régimen para la época.
La estabilidad del régimen de Halez se
construyó sobre la base de la lealtad de diversos grupos de inteligencia
quienes se vigilan entre sí y estaban alerta ante cualquier semilla opositora o golpista; además de los
grupos de inteligencia promovió milicias armadas, guardias republicanas y un
ejército regular. De esta forma Halez Al-Assad hizo frente a cualquier intento
de golpe de Estado o de revuelta popular. Su hijo heredó este modelo de Estado
y se rodeó, como su padre, de un estrecho círculo de confianza de origen Alauita.
La religión y la Primavera Arabe:
El tema
religioso es un ingrediente infaltable en la región. La mayoría siria es sunita (65%), población
excluida de las decisiones políticas y segregada por años, esta mayoría mantenía
su “lealtad” al anterior líder gracias a los subsidios y apoyos económicos que
menguaron con la crisis económica nacional, recortes que tuvo que dictar Bachar
Al-Asad en 2007; un 10% de sirios es cristiano
ortodoxo, población cercana al poder, hombres de negocios y clase media; un 3% es
de la minoría islámica drusa, otro porcentaje de pueblo Kurdo; y finalmente en
el poder, con el 10% de población la minoría Alauita con raíces chiítas. Los Alauitas, grupo religioso al que pertenece
la familia Al-Assad, comparte tradiciones con grupos cristianos y por ello, no son
vistos entre los fundamentalistas islámicos como verdaderos islamistas.
Al frágil mosaico religioso se sumó otro ingredente: la inestabilidad económica. Hace tan
solo unos años el objetivo era hacer de Siria un imán para el turismo en el
Oriente Medio, esperaba –el gobierno de Al Assad- atraer 7 millones de turistas en
la presente década. Tenía razones para optar por este sector económico: por los
caminos de Siria transitaron asirios, romanos, árabes, judíos, cristianos, musulmanes, cruzados,
bizantinos, otomanos, franceses… todos
ellos dejaron huella en su cultura, arquitectura, su gastronomía y sus tradiciones. El país tendría efectivamente potencial
turístico sino fuera por el sello de inestabilidad que es evidente en la
región. La intención se vió frustrada con el inicio del conflicto, hoy la UNESCO teme por la integridad y salvaguarda de muchos de los lugares considerados patrimonio de la humanidad y que se encuentran entre dos o más fuegos.
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| Krak des Chaveliers |
Paralelo al reto de desarrollar el sector turístico gracias a la larga historia de tradiciones y lugares de interés, Siria debía enfrentar un reto mayor, el decaimiento de su principal sector
económico: el petróleo. De hecho, según estudios
realizados por el FMI Siria se convertiría en importador neto de petróleo en
2015 y debía prepararse para ello.
Anticiparse a una crisis financiera
significaba, según el FMI, abrir nuevas fuentes de ingresos y ajustar el
cinturón: eliminar los subsidios a todos los productos petroleros, contener el
alza de salarios, establecer un impuesto de base amplia: el IVA y distribuir
mejor las finanzas en un ya menguado presupuesto en salud y educación. Esta era la situación en 2007. Un futuro crítico en materia económica.
Pero como si faltaran ingredientes para una receta explosiva, a la inconformidad por una larga dictadura, la exclusión de la mayoría sunita, la crítica situación económica, los recortes a los subsidios y aumentos de los impuestos... surgió: !La Primavera Árabe!
La Primavera Árabe y la
renovación política que se alcanzó gracias a las revueltas en Libia, Túnez y
Egipto llevaron a que jóvenes sirios pensaran en una oportunidad de cambio. La
primera década del siglo no fue benigna con la población siria. La sociedad tuvo que sufrir una larga
sequía que arrasó los campos y cultivos –2007-2010-, muchos migraron del campo lo que llenó las
ciudades de desempleados, la mayoría de ellos jóvenes; la represión política, las medidas
restrictivas en materia económica, todo esto más la reiterada evidencia
de enriquecimiento y corrupción del círculo cercano al poder, colmaron la paciencia de muchos sirios.
Pero fue una medida promovida por el propio Bachar
Al-Assad la que facilitó la explosión social y las revueltas: el acceso a la internet y a las
redes sociales. Como en otros países la
red permitió a una sociedad cansada con su largo gobierno organizarse mediante
Facebook, Twitter y Youtube. Gracias a la red la pólvora se regó y explotó. La excesiva y
violenta respuesta a esos primeros movimientos sociales se propagó en todo el
país, los rebeldes llamaron a la solidaridad en contra del régimen, el
conflicto se desencadenó.
La suma de
ingredientes creó la realidad que sufre hoy el pueblo sirio: una guerra donde el régimen es apoyado
por Irán y Rusia, frente a una sociedad desorientada por un abanico de grupos opositores que no logra la
unidad necesaria para convencer a
Occidente de ayudarlos en su propósito de renovar el poder en Damasco.
La profunda
división entre los grupos opositores genera desconfianza y es una de las
justificaciones para que Occidente no quiera involucrarse en el conflicto, aún y a pesar de las señales de uso de armas químicas por parte del régimen. Ni
Estados Unidos ni Europa logra identificar los “buenos” rebeldes de los otros
, no quieren armar a combatientes que luego se conviertan en un dolor de cabeza
para sus gobiernos y una amenaza para su seguridad nacional.
Han pasado
más de dos años de conflicto y la guerra no tiene aún una solución a la vista.
El gobierno no cederá en la pretensión de los rebeldes de dejar el poder.
Bachar Al-Asad parece más aferrado a su silla que nunca antes. Los rebeldes
están dispuestos a dejarlo todo para lograr un cambio, para algunos hacia la
democracia y la pluralidad, para otros, hacia un estado islámico fundamentalista... El futuro es incierto.
En la próxima entrada: Los actores internaciones, preocupados pero paralizados ante la guerra en Siria, con un aspecto adicional que hace aún más complicada la actuación: la administración
de los depósitos de armas químicas. No se quiere repetir la historia de Irak pero tampoco desconocer que Siria es uno de los países con mayor
inventario en este tipo de armas; la administración y protección de los arsenales de armas químicas son una
preocupación adicional para los vecinos y el mundo.
Antes de terminar algo de música, como siempre la cultura es el toque de esperanza y alegría, es la sangre de los pueblos, quizás el lenguaje de los dioses que viene de generación en generación, la cultura y sus manifestaciones son lo que representa y dignifica a un pueblo y no se pierde aún en en los capítulos más oscuros de la historia. Aquí una muestra musical:
Antes de terminar algo de música, como siempre la cultura es el toque de esperanza y alegría, es la sangre de los pueblos, quizás el lenguaje de los dioses que viene de generación en generación, la cultura y sus manifestaciones son lo que representa y dignifica a un pueblo y no se pierde aún en en los capítulos más oscuros de la historia. Aquí una muestra musical:
Canción de Amor de la cultura tradicional del Medio Oriente
Notas:
Sobre la situación humanitaria en Siria visitar: Syria two years crisis del World Economic Forum 2013.
Fuentes Recomendadas:
- BBC Conflicto en Siria
- The Guardian: Arabspring: an interactive timeline of Middle East protests
- FMI: El desafío fiscal en Siria.
- IISS. Syria´s Torment by Christopher Phillips, aug 2012
- Diario El Pais, España.
- Banco Mundial.
- ONU



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