jueves, 5 de diciembre de 2013

Panorama desolador: el planeta 2100

Todos debemos hacer lo mejor que podamos hacer




Fuente: Earth2100 DW

Wangari Maathai era apenas una pequeña cuando su madre sembró en ella  el amor por los árboles y el respeto por la naturaleza, aprendió desde sus primeros años el valor de los árboles nativos, su papel como protectores del hábitat natural y del agua, un recurso muy preciado en su natal Kenia. Años más tarde el desarrollo agro-industrial produjo la deforestación de vastas áreas en el país, los bosques nativos desaparecieron y las mujeres y niños de zonas rurales sufrían cada vez más para conseguir agua. Wangari, quien estudio biología en los Estados Unidos, decidió, al volver a su país, recuperar los bosques y montañas, así inició su campaña por salvar el verde y “la abundancia de la tierra”, se propuso sembrar treinta millones de árboles y lo logró con el apoyo de miles de mujeres y niños, y con el apoyo de la sociedad keniana. En reconocimiento a su labor obtuvo el premio Nobel de Paz en 2004… “Todos debemos hacer lo mejor que podamos”, ese era su mensaje.

FelixFinkbeiner, un niño alemán, también escuchó el mensaje de la madre de Wangari.  Felix tenía nueve años y cursaba el cuarto grado elemental cuando descubrió, gracias a una tarea escolar el impacto del cambio climático y la deforestación, así conoció la labor de  Wangari Maathai en Kenia, el niño quedó impactado por la historia y  decidió replicar el esfuerzo de Wangari pero esta vez en todo el mundo. Un enorme sueño para un niño de 9 años. Desde ese momento inició la campaña Stop Talking Start Planting, hoy a sus 14 años, cómo director de su organización ha llegado con su campaña a 91 países en el mundo, miles de niños lo acompañan en su empeño por la reforestación; su voz se ha escuchado en diversos escenarios internacionales, en 2011  se presentó ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el mensaje fue claro: “Dejen de hablar empiecen a plantar”.  El eco de aquella madre keniana ha traspasado las fronteras… miles de niños hoy aceptan la invitación a hablar menos y actuar más.  Wangari y Felix son un ejemplo para gobiernos, organizaciones privadas y para todos nosotros...   Sigue







La acción humana y sus consecuencias


El calentamiento global producto de la acción humana ha llegado a un punto límite, según los científicos el nivel de CO2 y de gases invernadero ha alcanzado cifras alarmantes en la atmósfera, cifras que se cree tenía el planeta hace 65mil años;  la acidez de los océanos, el deshielo polar y la desertificación de amplias regiones del planeta, así como los eventos climáticos extremos de los últimos años parecen dar la razón a los especialistas, la acción humana está afectando la salud de la tierra, de seguir al mismo ritmo de emisión de gases tóxicos en la atmósfera la tierra podría sufrir un evento de consecuencias inimaginables.    A pesar de las evidencias y de las buenas intenciones  las acciones aún son insuficientes, es un reto que deben superar tanto los países desarrollados como los países en desarrollo, las mutuas recriminaciones no allanan el camino para mantener al planeta en condiciones deseables para finales de siglo.

La reciente reunión de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Varsovia a finales de noviembre dejó más decepción que esperanza, delegaciones de 190 países se dieron cita para preparar el texto y compromisos que tendrá el nuevo acuerdo mundial que se firmará en París a finales de 2015, acuerdo que reemplazará el Protocolo de Kyoto de 1997, no obstante lo apremiante de la meta, poco se alcanzó, las acciones urgentes en materia de protección del clima en el planeta aún están aún sobre la mesa. 

Muchos de los asistentes de los países en desarrollo y ONG se retiraron del encuentro antes de su clausura. ¿La razón?  Falta de compromiso y liderazgo político de parte de los países desarrollados.  Algunos países anunciaron su poca disposición a alcanzar metas previas en materia de emisión de gas de efecto invernadero –Japón, Brasil, Canadá y Rusia-.  El reto está puesto ahora en la reunión del próximo año en Lima, el pacto mundial deberá estar listo para su presentación en 2015 y se espera contar con la activa participación y liderazgo de Estados Unidos, China, India y Rusia.  
A pesar de los múltiples llamados de personajes y expertos  sobre las consecuencias de un incremento de la temperatura del planeta, muchos de los responsables del cambio climático  dudan, reconsideran y retardan decisiones, los científicos alertan sobre la imposibilidad de lograr la meta de evitar el incremento de la temperatura del planeta en 2º Celsius para 2100.  

Lo que se logró en Varsovia: poco

En las principales áreas de negociación se avanzó poco.  Se critica el uso de un lenguaje vago que no lleva a compromisos legales sino a contribuciones voluntarias de parte de cada país, “all nations should initiate or intensify domestic preparations fortheir intended nationally determined contributions.”   Un acuerdo basado en contribuciones queda sin piso firme y deja en duda las acciones necesarias para reducir las emisiones y contar con los recursos necesarios para paliar los efectos del cambio climático en los países más afectados, en su mayoría de menor desarrollo.  

Como si esto fuera poco, la fecha para la entrega de dichas “contribuciones” tampoco se estableció. Los optimistas esperan avanzar en Lima 2014 y tener el texto listo para finales de 2015.
El logro más notorio del encuentro fue la Iniciativa forestal para países no industrializados (REDD+), iniciativa promovida por el Banco Mundial, los Estados Unidos, Noruega e Inglaterra. La intención es facilitar la reforestación por parte de  gobiernos, agencias de cooperación y agentes privados, se estableció un fondo de recursos que apoyarán actividades sobre la base de resultados obtenidos. Una decisión que se toma como una inesperada ganancia. Según el Global Forest Index de la Universidad de Maryland, el planeta perdió 2.3 millones de hectáreas de bosques de 2000 a 2012,  el tamaño de seis veces Inglaterra; a la vez se recuperaron 800.000 hectáreas, para una pérdida neta de bosque de 1.5 millones. La iniciativa promoverá la reforestación como una manera de enfrentar el calentamiento global.

Hummingbird by Josh Levinson
Por su parte, el Fondo de Adecuación del Clima, producto de una cumbre previa,  deberá esperar aún más para ajustar cuentas y tapar el agujero de cien millones de dólares que sufre hace meses, este fondo dirige sus recursos a proveer apoyo a los países más pobres para su adaptación al cambio climático. Este tema fue discutido y presentado como insuficiente para los países pobres que sufren con mayor rigor los efectos del clima.  

Muchas voces  en Varsovia  afirmaron que no es suficiente contar con recursos que apoyen la preparación para eventuales efectos del cambio climático, se debe asegurar, según esta postura, la compensación por daños recibidos, p.e. a Filipinas luego de enfrentar el Tifón Haiyan. Sobre este punto se logró un mecanismo internacional “Warsaw International Mechanism for Loss and Damage Associated with Climate Change Impacts”, pero los los países desarrollados establecieron una línea roja: dicho mecanismo no implica una promesa de compensación por daños causados por el clima.

El tema de las contribuciones financieras fue un aspecto central en las discusiones, los países en desarrollo esperan mayor contribución financiera de los países desarrollados, a quienes culpan de ser responsables de la crisis climática, antes de hablar de reducción de emisiones post 2020. 

Cada uno ve lo que quiere ver


Pero ¿cuál es la dificultad para ponerse de acuerdo?  Mariane Lavelle de National Geographic nos expone gráficamente la razón en su artículo The Changing Carbon Map. La autora presenta la esencia de la discusión: cada uno ve parte de la realidad, solo lo que le conviene para apuntar la responsabilidad hacia el otro.  Si se evalúa por monto de  emisiones actuales la responsabilidad recae los Estados Unidos y China; por las emisiones históricas los responsables son los países desarrollados, en particular Inglaterra desde la revolución industrial; si el análisis se realiza por eficiencia e intensidad por punto de crecimiento PIB son los países emergentes en desarrollo los que usan mayor cantidad de combustibles fósiles en la actualidad; si se trata de  emisiones per cápita la India y China resultan con menor nivel de contaminación. Así las cosas, una puesta en común para enfrentar el calentamiento de la tierra se pospone año tras año.  (Para ver el mapa emisiones según punto vista activar ventana lado superior derecho de esta entrada: Responsabilidad de Todos)
 
Los informes de Naciones Unidas y del Banco Mundial no dan lugar a dudas, el cambio climático afecta en mayor medida a países en desarrollo, la lucha contra la pobreza se compromete ante un escenario de sequías, inundaciones, quema de bosques y eventos catastróficos como los huracanes y tifones debidos en parte al calentamiento de los océanos. 



Pero el tema no es solo de países pobres, el cambio climático afectará de una u otra manera a todo el planeta.  “En la última década se ha registrado un número excepcional de olas de calor extremo en todo el planeta con impactos graves. Como ejemplo de una ola de calor extremo reciente cabe citar la que se produjo en Rusia en 2010, cuyas consecuencias fueron muy graves. Según las estimaciones preliminares, esta ola de calor arrojó un saldo de 55 000 víctimas mortales, la pérdida de un 25% de la cosecha anual, más de un millón de hectáreas de tierras quemadas y pérdidas económicas por un valor aproximado de US$15000 millones (1% del Producto Interno Bruto). Si no existiera el cambio climático, las olas de calor extremo en Europa, Rusia y Estados Unidos, por ejemplo, se producirían tan solo una vez cada varios centenares de años”.
Los eventos de clima extremo han provocado 530.000 víctimas fatales y la pérdida de más de 2,5 trillones de dólares de 1992 a 2011 según el Global Climate Risk Index. Además de las pérdidas humanas por los eventos climáticos, las altas temperaturas reducen el crecimiento económico de países pobres, crean inestabilidad y mayor pobreza, estos factores  afectarán inevitablemente a los países ricos, quienes también enfrentarán las consecuencias en calidad de aire, clima extremo y migraciones.
La concentración de CO2 en la atmósfera ha llegado a niveles récord, será difícil contener el calentamiento en menos de 2º para finales de siglo, de hecho para muchos especialistas este nivel se alcanzará mucho antes, hacia 2060. Según estudios de CARMA Carbon Monitoring for Action, organización que mide las emisiones de  60.000 plantas de energía y 20.000 compañías energéticas alrededor del mundo, con sede en Washington-, con la actual tendencia de contaminación por gases de efecto invernadero –nivel que se ha acelerado en los últimos 25 años-; los limitados o nulos esfuerzos de gobiernos y falta de conciencia individual, es probable que la humanidad se enfrente a la necesidad de reducir las emisiones de CO2 en un 80% para 2050; de otro modo, se estaría poniendo en riesgo de extinción a cerca del 30% de las especies hacia 2100, un evento que asimilan los expertos con el K-T que llevó a la destrucción de los dinosaurios hace 65 millones de años.   Un pronóstico desastroso para la vida en la tierra.
En definitiva la responsabilidad es de todos, países ricos, países en desarrollo, acciones públicas y privadas… y también de cada uno.  Mientras los gobiernos se ponen de acuerdo y firman compromisos en bien del planeta, todos debemos hacer lo mejor que podamos hacer, ese es el mensaje Wangari, ese es el esfuerzo de Felix y de miles de personas que desean conservar el verde, el agua, la atmósfera, los casquetes polares, la vida marina y todas las especies que habitan este planeta. Se espera que los esfuerzos por llegar a un acuerdo global tengan mejores resultados en la próxima cumbre de Lima 2014.
Para terminar un bello relato en la voz de la propia Wangari Maathai quien falleció de cáncer poco después de conocer a su joven y activo seguidor: Felix Finkbeiner… “Todos debemos hacer lo mejor que podamos hacer,

  




Fuentes: Banco Mundial Naciones Unidas Brookings Institution The Global Forest Index  The Global Climate Risk Index DW The New York Times The Guardian The Economist BBC Carbon Monitoring for Action National Geographic

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