sábado, 5 de noviembre de 2011

Grecia: "Mi vida en ruinas"



El tema de la quiebra griega ha tenido, los últimos meses, en vilo a especialistas, gobiernos y el sector financiero del planeta; las consecuencias en caso de no encontrar una salida se sentirán a nivel mundial haciendo aún más difícil la lenta recuperación económica que siguió a la crisis financiera de 2008.  En caso de encontrar una solución, esta pasa por un fuerte ajuste económico y social que tendrán que pagar por los próximos años cada uno de los griegos.

¿Cómo pudo llegar un país europeo al punto de no responder por los salarios  de su sector público? ¿Al punto de depender del rescate exterior para sobrevivir a corto plazo? Es importante anotar que la deuda actual griega se acerca al 180% del su producto nacional.  Aún no se tiene clara la respuesta, más si se tiene en cuenta que las políticas nacionales europeas están bajo la mirada “atenta” de las autoridades de la Unión Europea. Al parecer se les escaparon algunas cifras –y no solo de Grecia- y hoy la región y el mundo está en vilo sobre sí es posible sacar a Grecia del profundo hoyo en el que está metido.   La Eurozona le ha dado la mano con montos ingentes de recursos que parecen  insuficientes al transcurrir los días. Esta semana se decidió la condonación del 50% de la deuda, lo que exige la recapitalización de los bancos europeos y el fortalecimiento del Fondo Europeo de Estabilización, entidad que serviría como  seguro para que los inversionistas compren los bonos europeos.  En caso de encontrar interesados en comprar bonos de deuda soberana griega, italiana y española, realidad que no se ha dado.
La  quiebra griega amenaza con provocar un efecto dominó en la credibilidad hacia los bonos de deuda de la Europa Mediterránea.  Tambalea la confianza en que estos países puedan responder a sus deudas soberanas, por ello manejar la situación griega y ajustar a los países sobre los que se ciernen dudas es de vital importancia.

Tabla Evolución de la Deuda
http://www.datosmacro.com/deuda/grecia


El papel del Banco Central Europeo puede jugar un papel fundamental,  se le ha pedido bajar las tasas de interés –cosa que ya hizo- y emitir más moneda dando liquidez al mercado, tema al que no está dispuesta Alemania.  El  BCE ha sido cauto en sus decisiones, no ha aceptado ser el prestamista del fondo de rescate. Al parecer el Banco espera que el Fondo de Estabilización haga su tarea y encuentre los fondos para solventar la situación, fondos que no han llegado como se esperaban. Los gobiernos de la Eurozona intentan convencer a los gobiernos de países emergentes –en particular China- de apoyar al Fondo mediante la compra de bonos, invitación que han declinado desde China hasta Brasil.    Para China el tema griego es un problema Europeo y la región debe solucionarlo. En lugar de apoyar al fondo regional prometen mayores recursos para el FMI, dejando en claro sus intenciones de ganar mayor espacio político y de voto en las organizaciones multilaterales, espacio que las potencias tradicionales no están dispuestas a conceder.
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¿Qué se ha visto las  últimas semanas?

-        La Unión Europea dividida entre la llamada Eurozona –los 17 que comparten la moneda-  y los demás -10- preocupados por las consecuencias cuando se toman decisiones en cumbres a los que no fueron convocados.  En la práctica existen ya dos clubes los euro y los demás, lo que traería como consecuencia una Europa a dos velocidades y la inquietud sobre cómo afectarán los 17 a los 10 restantes.

-        La falta de credibilidad en la deuda europea que tendrá consecuencias nefastas en el sector financiero mundial,  si se llega al peor de los escenarios: Italia, España y Portugal pueden seguir a la caída griega y manifestar la cesación de pagos. Ya los bancos europeos deben recapitalizarse con 106.400 millones de euros.

-        Las medidas de ajuste, tan conocidas en otras épocas por tantos países en el mundo- hoy están al orden del día: recortes, ajustes al gasto público, despidos,  limitación de servicios públicos. El pueblo europeo, ya en situación de crisis económica, no quiere oir de  más sacrificios, sin embargo,  será la amarga receta a aplicar hasta en las económicas más sólidas de la región.


-        La situación económica europea ya permeada por la crisis, el desempleo y la falta de crecimiento puede empeorar con  efectos negativos en el crédito y el consumo arrastrando con ello el sector exportador de muchos países emergentes.

-        Recorte de la deuda en un 50%.  El sector financiero lleva mucho de responsabilidad. Deberán tener en mente que prestar conlleva riesgos, se espera que sean más cuidadosos en el futuro. ¿Será esto posible?


Los riesgos que se han planteado
-      Detrimento de la situación económica mundial, declive de la recuperación, ya de por sí limitada en materia de empleo y crecimiento.

-        El intento de referéndum griego puso sobre el tapete un aspecto antes dejado de lado pero que hoy está la mente de los europeos: ¿la soberanía es del pueblo o de las instituciones europeas? ¿Estarán dispuestos los ciudadanos griegos, españoles e italianos a asumir el ajuste? ¿Estarán dispuestos los ciudadanos alemanes, franceses, holandeses a pagar el desorden fiscal de los países Mediterráneos? ¿Dispuestos a pagar por la “vagancia” -en palabras de Angela Merkel- de los latinos?  La estabilidad política también está en juego.

-        La posibilidad de incrementar medidas proteccionistas en materia comercial siempre está en el ambiente ante crisis económicas y  de desempleo. Este es uno de los mayores riesgos a nivel mundial.  Los líderes se han comprometido a salvaguardar el comercio y promover el consumo. Falta confirmar, en los meses por venir, tal intención  .


-        Para América Latina la eventualidad de una caída del mercado europeo afectaría su crecimiento económico y con ello la lucha contra la pobreza.  El crecimiento tradicional basado en materias primas volvería a estar al vaivén de la situación económica y de la demanda de este tipo de recursos, los precios y los montos podrían verse afectados.
Por ahora, solo queda en claro que los griegos tendrán que pagar su cuota personal ante el colapso financiero nacional: recortes, despidos, aplazamiento en la edad de jubilación, reforma al mercado laboral, venta de bienes públicos –los puertos pasarán a manos extranjeras, así como las compañías emblemáticas como la aerolínea Olympic o la telefónica nacional, entre otras-. Según el editor Kostas Pliackos del Diario Typos, cada uno de los griegos debe, en este momento, alrededor de 35.000 euros… monto que tendrán que pagar con dolor y trabajo por muchos años…
 

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