El
tema de la quiebra griega ha tenido, los últimos meses, en vilo a
especialistas, gobiernos y el sector financiero del planeta; las consecuencias en
caso de no encontrar una salida se sentirán a nivel mundial haciendo aún más
difícil la lenta recuperación económica que siguió a la crisis financiera de
2008. En caso de encontrar una solución,
esta pasa por un fuerte ajuste económico y social que tendrán que pagar por los
próximos años cada uno de los griegos.
¿Cómo pudo llegar un país europeo al punto de no responder por los salarios de su sector público? ¿Al punto de depender del rescate exterior para sobrevivir a corto plazo? Es importante anotar que la deuda actual griega se acerca al 180% del su producto nacional. Aún no se tiene clara la respuesta, más si se tiene en cuenta que las políticas nacionales europeas están bajo la mirada “atenta” de las autoridades de la Unión Europea. Al parecer se les escaparon algunas cifras –y no solo de Grecia- y hoy la región y el mundo está en vilo sobre sí es posible sacar a Grecia del profundo hoyo en el que está metido. La Eurozona le ha dado la mano con montos ingentes de recursos que parecen insuficientes al transcurrir los días. Esta semana se decidió la condonación del 50% de la deuda, lo que exige la recapitalización de los bancos europeos y el fortalecimiento del Fondo Europeo de Estabilización, entidad que serviría como seguro para que los inversionistas compren los bonos europeos. En caso de encontrar interesados en comprar bonos de deuda soberana griega, italiana y española, realidad que no se ha dado.
La quiebra griega amenaza con provocar un efecto
dominó en la credibilidad hacia los bonos de deuda de la Europa Mediterránea. Tambalea la confianza en que estos países
puedan responder a sus deudas soberanas, por ello manejar la situación griega y
ajustar a los países sobre los que se ciernen dudas es de vital importancia.
Tabla Evolución de la Deuda
Tabla Evolución de la Deuda
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El
papel del Banco Central Europeo puede jugar un papel fundamental, se le ha pedido bajar las tasas de interés
–cosa que ya hizo- y emitir más moneda dando liquidez al mercado, tema al que
no está dispuesta Alemania. El BCE ha sido cauto en sus decisiones, no ha
aceptado ser el prestamista del fondo de rescate. Al parecer el Banco espera
que el Fondo de Estabilización haga su tarea y encuentre los fondos para
solventar la situación, fondos que no han llegado como se esperaban. Los
gobiernos de la Eurozona intentan convencer a los gobiernos de países
emergentes –en particular China- de apoyar al Fondo mediante la compra de bonos,
invitación que han declinado desde China hasta Brasil. Para China el tema griego es un problema
Europeo y la región debe solucionarlo. En lugar de apoyar al fondo regional
prometen mayores recursos para el FMI, dejando en claro sus intenciones de
ganar mayor espacio político y de voto en las organizaciones multilaterales,
espacio que las potencias tradicionales no están dispuestas a conceder.
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¿Qué se ha visto las últimas semanas?
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La Unión Europea dividida entre la llamada Eurozona –los 17 que
comparten la moneda- y los demás -10- preocupados
por las consecuencias cuando se toman decisiones en cumbres a los que no fueron
convocados. En la práctica existen ya
dos clubes los euro y los demás, lo
que traería como consecuencia una Europa a dos velocidades y la inquietud sobre
cómo afectarán los 17 a los 10 restantes.
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La falta de credibilidad en la deuda europea
que tendrá consecuencias nefastas en el sector financiero mundial, si se llega al peor de los escenarios:
Italia, España y Portugal pueden seguir a la caída griega y manifestar la
cesación de pagos. Ya los bancos europeos deben recapitalizarse con 106.400
millones de euros.
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Las medidas de ajuste, tan conocidas en otras épocas por tantos
países en el mundo- hoy están al orden del día: recortes, ajustes al gasto
público, despidos, limitación de
servicios públicos. El pueblo europeo, ya en situación de crisis económica, no
quiere oir de más sacrificios, sin
embargo, será la amarga receta a aplicar
hasta en las económicas más sólidas de la región.
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La situación económica europea ya permeada por
la crisis, el desempleo y la falta de crecimiento puede empeorar con
efectos negativos en el crédito y el consumo arrastrando con ello el
sector exportador de muchos países emergentes.
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Recorte de la deuda en un 50%. El
sector financiero lleva mucho de responsabilidad. Deberán tener en mente que
prestar conlleva riesgos, se espera que sean más cuidadosos en el futuro. ¿Será
esto posible?
Los
riesgos que se han planteado
- Detrimento de la
situación económica mundial, declive de la recuperación, ya de por sí limitada
en materia de empleo y crecimiento.
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El intento de
referéndum griego puso sobre el tapete un aspecto antes dejado de lado pero que
hoy está la mente de los europeos: ¿la soberanía es del pueblo o de las
instituciones europeas? ¿Estarán dispuestos los ciudadanos griegos, españoles e
italianos a asumir el ajuste? ¿Estarán dispuestos los ciudadanos alemanes,
franceses, holandeses a pagar el desorden fiscal de los países Mediterráneos?
¿Dispuestos a pagar por la “vagancia” -en palabras de Angela Merkel- de los
latinos? La estabilidad política también
está en juego.
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La posibilidad de incrementar medidas
proteccionistas en materia comercial siempre está en el ambiente ante
crisis económicas y de desempleo. Este
es uno de los mayores riesgos a nivel mundial.
Los líderes se han comprometido a salvaguardar el comercio y promover el
consumo. Falta confirmar, en los meses por venir, tal intención .
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Para América
Latina la eventualidad de una caída del mercado europeo afectaría su
crecimiento económico y con ello la lucha contra la pobreza. El crecimiento tradicional basado en materias
primas volvería a estar al vaivén de la situación económica y de la demanda de
este tipo de recursos, los precios y los montos podrían verse afectados.
Por
ahora, solo queda en claro que los griegos tendrán que pagar su cuota personal
ante el colapso financiero nacional: recortes, despidos, aplazamiento en la
edad de jubilación, reforma al mercado laboral, venta de bienes públicos –los
puertos pasarán a manos extranjeras, así como las compañías emblemáticas como
la aerolínea Olympic o la telefónica nacional, entre otras-. Según el editor
Kostas Pliackos del Diario Typos, cada uno de los griegos debe, en este
momento, alrededor de 35.000 euros… monto que tendrán que pagar con dolor y
trabajo por muchos años…
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